El libro de los amores ridículos y Valtravieso Nogara

‘El libro de los amores ridículos’ de Milan Kundera y Valtravieso Nogara

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“El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Solo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido”.

Milan Kundera

Aromático, complejo y sedoso: Valtravieso Nogara encaja a la perfección con “El libro de los amores ridículos” de Milan Kundera, por ser el que plasma la etapa más alegre de su vida. Lo escribió entre 1959 y 1968 y narra los episodios más desvergonzados y divertidos de su obra. Hedonismo, amistad, mentiras, amor y sexo se entrelazan para provocar la risa fácil y la reflexión inevitable. El conocido autor de “La insoportable levedad del ser” capta, en “El libro de los amores ridículos”, la necesidad de encontrar vías de escape en un mundo repleto de normas, doble moral, hermetismo y rigidez.

Kundera despliega en “El libro de los amores ridículos” su humor travieso, ingenioso y mordaz y su lado más hedónico para adentrarnos en su fascinante universo literario, que maridamos con Valtravieso Nogara: la expresión fiel de la variedad verdejo, un vino con textura y volumen. En nariz es muy limpio, con notas de manzana y pera con ligeros toques vegetales característicos de la varietal como hinojo fresco.

Para su elaboración, seleccionamos una parte de viñedos centenarios, los cuales fermentan y realizan su crianza en barrica de roble francés y fudre, y viñedos en espaldera, que hacen lo propio en acero inoxidable. Después de la fermentación dejamos que el vino repose en sus propias lías tanto en barrica como en depósito durante 4 meses adicionales, lo que se percibe luego en su color amarillo pajizo. Una vez definimos, mediante cata, que el vino está en su punto óptimo, lo ensamblamos todo para homogeneizar y realizamos un proceso de clarificación y filtración antes del embotellado. Por último, Nogara se afina en botella antes de salir al mercado.

En boca, Valtravieso Nogara es elegante, complejo y largo, con un ataque fresco y untuoso en la entrada pero un final persistente, sabroso y franco: la pareja óptima para la lectura estival, al atardecer y bajo una higuera, de “El libro de los amores ridículos”.