Poda

“Una buena poda es fundamental para que la viña llegue a ser centenaria”

La anatomía de una cepa puede resultar a la vista fuerte, resistente e impetuosa. Y lo es, pero es fundamental cuidarla, mimarla y ayudarle a que crezca sana y equilibrada, para sacarle el máximo partido a su fruto, la uva. Por eso es tan importante el proceso de la poda en la viña.

Alberto Ortega, técnico de campo de Bodega Valtravieso demuestra en su discurso que hay muchos elementos externos que afectan a la uva, pero la poda es completamente necesaria para que la planta crezca de manera controlada. “Si no fuera así la planta sería incontrolable”, asegura Alberto.

Alberto nos da algunas claves que hay que tener en cuenta para entender qué es exactamente la poda.

¿Qué es la poda?

La poda es de las técnicas del cultivo de la viña que menos ha evolucionado y es que quitando a los primeros podadores que eran los animales (cabras, ovejas, burros, etc..), el trabajo de la poda se ha ido enseñando de padres a hijos. La poda es la que nos da el equilibrio de la planta ya que limita el crecimiento de la misma, lo que significa que limita el número de yemas y por lo tanto el número de racimos. De esta manera podemos garantizar una producción contralada, asegurar una correcta maduración de los racimos e incluso lo más importante, la perennidad de la propia vid. Pero Alberto señala que “con el paso del tiempo se ha ido estudiando más la viña, la cepa y la calidad de la propia uva, y hay que seguir formándose y actualizándose de cómo hay que podar para cuidar cada vez mejor la vid”. Y es que, como él mismo apunta, “una viña solo llega a ser centenaria gracias a una buena poda”.

¿En qué periodo se debe podar la viña?

“Es muy valioso saber cuándo se debe realizar el proceso de poda y es cuando la viña está en fase de reposo vegetativo, es decir, desde la caída de las hojas hasta que comienza el famoso lloro de la vid”, afirma Alberto. Esto es entre los meses de invierno y principio de primavera. Y añade: “es fundamental hacerlo en los días más soleados o de tiempo más seco, ya que dificultan la propagación de hongos en las heridas de corte. Y es que, por ejemplo, si se podara los días de intensa niebla o de lluvia, la cepa sería más vulnerable a contraer posibles enfermedades.”

 “En Bodega Valtravieso, gracias a la altitud del páramo donde se encuentran las viñas, a 915 metros sobre el nivel del mar, llevamos a cabo una poda de precisión en un periodo más amplio. En el páramo las temperaturas medias son más bajas y, en consecuencia, hay un retraso en el inicio de brotación y una maduración más larga y controlada” señala Alberto.

¿Por qué no se debe podar en otra época del año?

“Si hiciéramos una poda más temprana a la caída de la hoja estaríamos evitando que las reservas de la planta volvieran a la madera, por lo que se produciría un retraso en la brotación y un debilitamiento en la planta. Si por el contrario nos retrasáramos en exceso en la poda (abril-junio) la planta gastaría energía en la brotación de muchas de las yemas que luego quitaríamos en la poda por lo que provocaríamos un debilitamiento de la planta”, explica Alberto.

La morfología de la viña es hermosa. De la cepa van saliendo yemas de donde emergen los pámpanos que cuando lignifican (se convierten en madera) se denominan sarmientos. “Es curioso observar una yema a través del microscopio: si esta es fértil, ya un año antes de que dé el fruto se puede aprecia un esbozo del racimo” cuenta Alberto.

¿Cómo podamos la vid y que forma vamos a darle?

El técnico de campo junto al enólogo y director técnico de la bodega deben decidir de qué manera podar la cepa en los comienzos de su crecimiento para así guiarla y decirle qué rumbo debe coger. “Es el primer punto de inflexión de la vid”, afirma Alberto. En Ribera del Duero se diferencian mayoritariamente dos modelos de conducción de la viña, uno más tradicional, sin ningún tipo de sostén que se denomina “en vaso” y otro modelo más reciente, con estructuras de sostén para facilitar las labores del viñedo, llamado “en espaldera”. Los viñedos “en espaldera” se pueden podar de diversas formas. “Es importante esta elección para conseguir que te den más o menos racimos, para permitir una buena aireación y radiación y también para facilitar la recolección de las uvas”, detalla Alberto.

¿Afecta de alguna manera la edad de la viña?

Alberto nos explica que “una viña joven siempre tiene mucho más vigor y crece con mucha más energía que una viña vieja, que crece con más mesura, sabiduría y equilibrio”. Por ello, es importante adaptar el tipo de poda según la edad de la cepa.   

¿Cómo interviene la poda cuando detectamos alguna enfermedad en la viña?

La poda es absolutamente necesaria también cuando en la viña se observa cualquier síntoma de enfermedad. “En primer lugar, debemos marcar todas aquellas cepas que muestren síntomas de estar afectadas por la enfermedad de la madera, pero podaremos estas plantas en último lugar para no transmitir con las tijeras estos hongos a las cepas sanas. Intentaremos podar las zonas afectadas, aunque en algunas ocasiones la planta ya está enferma y será inevitable prevenir la muerte de la cepa,” explica Alberto. Por ello, un buen conocimiento de la poda (seguir flujos de savia, evitar ciertos cortes y dejar una carga correcta) es muy importante y reduce drásticamente la probabilidad de que la planta desarrolle estas enfermedades de madera que, a día de hoy, son la primera causa de mortandad de las mismas.