Este mes recuperamos uno de nuestros maridajes literarios favoritos: un libro que invita a detenerse, observar y reconciliarse con el ritmo pausado de la naturaleza. Lo acompañamos con una copa de Valtravieso Crianza 2023, un vino elegante, fresco y de marcada personalidad mineral que demuestra que los tintos también tienen mucho que decir durante el verano.
Porque, igual que hay lecturas que encuentran su momento bajo la sombra de un árbol o al caer la tarde, también hay vinos que invitan a disfrutarse sin prisas.
«El arte más importante que la ninfa me enseñó es el de plantar árboles. Ese es el arte supremo, el que engloba todas las otras artes y que, al mismo tiempo, es menos que las otras artes, porque las obras que produce son efímeras y cambiantes».
Porfirio, La gruta de las ninfas en la Odisea
Un jardín para aprender a mirar el tiempo
Quisiera crear un jardín (y verlo crecer), editado por Juan Lagardera y publicado por Espasa, es mucho más que una autobiografía. En sus páginas, Vicente Todolí —referente internacional del arte contemporáneo, exdirector de la Tate Modern de Londres y quinta generación de una familia vinculada a la citricultura— recorre su trayectoria profesional mientras reconstruye la memoria de sus raíces a través de la Todolí Citrus Fundació, el mayor jardín privado dedicado a la conservación de variedades de cítricos.
Arte y naturaleza dialogan continuamente en este libro. Todolí entiende el jardín como una obra viva, en permanente transformación, donde el tiempo deja de ser un enemigo para convertirse en el principal aliado.
Es una lectura escrita con delicadeza y honestidad, que invita a detenerse y recordar que algunas de las cosas más valiosas no pueden acelerarse.
Un vino que también entiende de paciencia
Quizá por eso este libro encuentra un compañero natural en Valtravieso Crianza 2023.
Al igual que un jardín, un vino comienza mucho antes de llegar a nuestras manos. Nace en el viñedo, evoluciona lentamente y necesita que cada etapa ocurra a su debido tiempo. En Valtravieso esa idea forma parte de nuestra manera de entender la viticultura: escuchar el paisaje antes de interpretarlo.
Valtravieso Crianza se elabora principalmente con Tinto Fino, acompañado por pequeñas proporciones de Merlot, Malbec y Cabernet Sauvignon. Las uvas proceden tanto de nuestra finca La Revilla como de viñedos de viticultores colaboradores cuidadosamente seleccionados, donde cada parcela aporta un matiz distinto al ensamblaje final.
La añada 2023 estuvo marcada por un verano moderadamente seco y por las lluvias de principios de septiembre, que retrasaron ligeramente el inicio de la vendimia y favorecieron una maduración pausada y equilibrada. El resultado es un vino especialmente expresivo, de perfil elegante y fresco, que refleja con fidelidad el carácter del páramo.
Cuando un libro y un vino hablan el mismo idioma
No todos los maridajes nacen en la mesa.
Algunos suceden en el silencio de una tarde de verano, cuando una lectura consigue atraparnos y una copa acompaña sin reclamar protagonismo.
En el libro de Todolí aparecen constantemente conceptos como la tierra, la memoria, el cuidado o la paciencia. Son ideas que también forman parte del trabajo en el viñedo, donde cada decisión influye en el resultado de una cosecha y donde la naturaleza marca siempre el ritmo.
Tal vez por eso este encuentro resulta tan natural: ambos invitan a bajar el ritmo y a disfrutar del proceso tanto como del resultado.
Los tintos también son para el verano
Existe la creencia de que, cuando suben las temperaturas, los vinos tintos deben quedarse en la bodega hasta el otoño. Sin embargo, un tinto de perfil fresco y equilibrado puede convertirse en un magnífico compañero para las noches estivales.
Servido ligeramente por debajo de su temperatura habitual —entre 14 y 15 ºC—, Valtravieso Crianza muestra una expresión especialmente vibrante.
Su color rojo picota anuncia una nariz donde predominan las frutas rojas maduras, acompañadas por delicadas notas especiadas y recuerdos tostados perfectamente integrados. En boca destaca por su fluidez, la finura de sus taninos y una acidez que aporta frescura y alarga el recorrido del vino.
Es un estilo que acompaña con naturalidad una cena al aire libre, unas verduras a la brasa, carnes blancas, arroces o una tabla de quesos curados.
Si quieres profundizar en este tema, puedes consultar también nuestra guía sobre la temperatura ideal para servir cada tipo de vino.
Un verano para leer… y brindar
Mientras avanzamos por las páginas de Quisiera crear un jardín (y verlo crecer) volvemos una y otra vez a una misma idea: hay proyectos que solo florecen cuando se les concede tiempo.
Con el vino ocurre algo parecido.
Quizá por eso este maridaje funciona tan bien. Porque tanto el libro como la copa nos recuerdan que las mejores experiencias rara vez tienen prisa.
Este verano, reserva una tarde tranquila, abre este libro, sirve una copa de Valtravieso Crianza y deja que ambos hagan lo que mejor saben hacer: invitarte a mirar el mundo con un poco más de calma.
