El viticultor y enólogo navarro Gonzalo Celayeta es nuestro invitado en la sección “Amigos del Club Catalia” con su proyecto homónimo: Gonzalo Celayeta Wines. 

Nuestra intención, desde el Club Catalia, es que descubras vinos insólitos, porque sabemos que buscas cosas diferentes… ¡como nosotros! Este mes, nuestra bodega invitada es Gonzalo Celayeta Wines, un proyecto creado por el viticultor y enólogo navarro que ha apostado todo a la garnacha para elaborar vinos con pasión en pequeñas producciones que cuentan grandes historias. Ricardo Velasco, enólogo y director técnico de Valtravieso, que valora y admira este proyecto, lo ha elegido para el Club Catalia por su compromiso con el territorio y por su identidad propia. 

Orígenes de Gonzalo Celayeta: una vida entre viñas

Gonzalo Celayeta es tercera generación, ya que su abuelo era viticultor. Nacido en Olite (Navarra), un pueblo con gran tradición vinícola, ha vivido la vendimia desde que era niño. “Recuerdo que venía gente a vendimiar y dormían en la parte baja de nuestra casa”, nos cuenta. Sus padres no continuaron con el legado agrícola, pero él, tras estudiar Biológicas y hacer unas prácticas en una estación enológica, decidió estudiar Enología en Logroño.

Trabajó en una bodega, comenzó a asesorar a otros proyectos y en 2004 creó su marca personal para elaborar sus propios vinos: Gonzalo Celayeta Wines. Se centró en tres territorios: Navarra, Rioja y Rías Baixas. 

San Martín de Unx: el territorio que marca el carácter

Desde 2006, es además Director Técnico de Bodegas San Martín, situadas en San Martín de Unx, “una zona de garnachas dentro de Navarra, que es ya puerta del Pirineo, un municipio en altitud, donde las viñas están a unos 700 metros”. Allí, buscan sobre todo frescura en esos viñedos metidos en el monte. Más allá del suelo, la vegetación que rodea al viñedo le confiere una personalidad propia, ya que hay mucha planta aromática como tomillo o romero. 

Sus vinos, bajo la marca Gonzalo Celayeta Wines, están elaborados con garnacha, la variedad más histórica de Navarra, que se comporta muy bien por su resistencia a la sequía. En la decena de referencias que elabora en todos los formatos de la garnacha (blanco, rosado, tinto en ánfora, en barrica, tintos de parcela, espumosos ancestrales e incluso un crianza biológica) esta variedad es la protagonista: solamente hay un vino, Huracán Daniela, en el que introduce otras dos variedades, Chardonnay y Viura. Son vinos bastante gastronómicos, con crianzas bastante largas, buscando perfiles minerales más para comer que para barra. 

En todos ellos, “el terruño se da por supuesto”. Además, tienen un contenido emocional importante, ya que cada uno de ellos va dedicado a alguien. Sus hijas son su inspiración: “metafóricamente trato de que se parezca el vino a la persona, incluso participan ellas en el dibujo de la botella”, explica. 

Los vinos de Gonzalo Celayeta Wines para el Club Catalia de Valtravieso

Kimera 2022 es un proyecto colaborativo que elabora con otro enólogo amigo, Luis Moya. ¿El nombre? “Buscábamos algo muy ancestral, complicado, a la antigua usanza”. Para elaborarlo, seleccionaron unas parcelas de garnacha vieja en el monte y tenían claro que querían hacer una crianza en ánforas antiguas. Tardaron varios años en poder hacerlo, por lo que este vino es una historia de dificultad. Finalmente encontraron unas ánforas muy grandes de 1920 en una antigua bodega manchega, que plasman a la perfección ese enfoque entre lo imposible y lo esotérico. “Buscábamos el perfil más abierto de la garnacha, nada de madera y una crianza con bastante oxígeno, que mantiene la fruta muy presente”.

Este vino es muy expresivo y floral, debido a esa crianza larga de 12 meses en una gran ánfora que tiene bastante porosidad. Kimera es un vino “bastante todoterreno, ideal para platos de legumbres, arroces o carnes blancas a la plancha”, explica Gonzalo Celayeta. 

La Huella de Aitana Cuvée Zen 2021: un rosado que rompe esquemas

La Huella de Aitana Cuvée Zen 2021. “Aitana es mi hija mayor, una de las piezas claves del proyecto”, reflexiona Gonzalo Celayeta. “Esta sería la versión de guarda, que nace buscando romper esa lanza por los rosados muy gastronómicos”. Este vino sale al mercado con 3 años de crianza: 8 meses en barrica de roble sobre lías, posterior maduración en ánfora de barro o tinaja de arcilla (gres) durante 10 meses y el resto en botella. “Tiene bastante lía, buscando sensación de volumen, perdemos la fruta pero ganamos en aspectos minerales en boca”. Es un vino muy largo, para disfrutar en la mesa con guisos de carnes como caza o de pescado, “ya que desengrasa muchísimo, tiene una acidez bastante afilada por la zona de cultivo de la garnacha”.

Este vino es un rosado que sorprende, original y que tiene una gran capacidad de guarda.