En cada capítulo de esta sección, conoceremos a un sumiller: su universo líquido, sus vinos favoritos, sus proyectos y sus inquietudes. En esta ocasión, entrevistamos a Rosa María López Sedano, Jefa de Sala y sumiller del restaurante La Barra del Indiano que, además, ha sido elegida este año 2026 Mejor Sumiller Profesional de la XX edición de la Escuela Internacional de Cocina.

Rosa María López Sedano comenzó a trabajar en hostelería a los 33 años. Siempre había estado de cara al público, pero su primer contacto con el sector fue un curso de Bartender. Enseguida se dio cuenta de que la sala era su hábitat natural. Hizo un curso de cata y comenzó a amar el mundo del vino. Desde 2019 trabaja en La Barra del Indiano, en Valladolid, con el cocinero Carlos Prieto, actual campeón de Cocina de Castilla y León. Es un restaurante Recomendado por la Guía Repsol y ha obtenido el premio Horeca Awards 2026 en el concepto “Mejor Restaurante Independiente” otorgado en el marco de Alimentaria. Lo que comenzó siendo un humilde bar de barrio, es hoy un restaurante en el casco antiguo de Valladolid, con menú degustación y una cocina que fusiona la gastronomía española y la peruana. Allí, Rosa María ha podido profundizar en su pasión por el vino. 

Rosa, ¿en qué consiste tu trabajo como sumiller? 

“En mi caso está estrechamente ligado a la función de Jefa de Sala, puesto que desempeño ambas funciones. El objetivo prioritario siempre es el disfrute del comensal, así como armonizar los platos que ofrecemos con el vino adecuado. Siempre tenemos en cuenta el gusto del cliente. En mi caso gozo de un gran privilegio: al ofrecer una cocina diferente, nuestros clientes también vienen dispuestos a probar vinos diferentes”. 

¿Qué características crees que debe tener un buen sumiller de restaurante?

“Un sumiller ha de ser cercano y tiene que saber adaptarse al tipo de cliente, que en ocasiones simplemente quiere disfrutar de un vino y no necesita tecnicismos ni explicaciones. Pero en otras ocasiones, el comensal prefiere que le presentes el vino, que le dejes ver su alma, el cariño con el que se elabora, el mimo y trabajo que hay en el interior de la botella”.

¿Qué vinos de Valtravieso servís en La Barra del Indiano?

“Tenemos una carta fija en la que hemos incluido varias referencias de Valtravieso Bodegas y Viñedos, pero también nos gusta tener sus vinos como fuera de carta, puesto que Valtravieso elabora vinos de perfiles muy diferentes y de una gran calidad. Uno de mis fijos, sin lugar a dudas, es Las Mamblas D.O. Arlanza, que es un vino muy equilibrado, elaborado con Tempranillo, Bobal, Mencía, Monastrell y Garnacha, en el que cada variedad aporta sus bondades, así como ese terreno tan presente en la copa: aterciopelado, con fruta negra presente con notas balsámicas. Es fantástico para acompañar carnes, incluso algunos pescados y entrantes, este vino me tiene enamorada. También me fascinan Muniadona y ambos Nogara D.O. Rueda. De perfil más clásico, pero maravillosos también, son Finca La Atalaya y Gran Valtravieso, sin olvidar por supuesto los Manifiesto, expresión de los terrenos en cada sorbo. Más allá de la Ribera del Duero, me encanta Pie Firme, variedad Monastrell de D.O. Jumilla. La altitud y la caliza lo definen, así como la frescura en boca sin perder la fruta y esa madera bien integrada, ideal para acompañar pescados grasos, ¡un disfrute! Mil Cantos, Bobal de la D.O. Ribera del Júcar, es un vino con carácter, con fruta roja y negra que llenan la boca, con un final persistente que bien puede acompañar a nuestro lechazo para un tándem perfecto”. 

¿Cómo definirías los vinos de Valtravieso?

“Cada vino de Valtravieso tiene su alma, su esencia y se percibe el cariño en su elaboración. Cada uno te habla de la tierra que lo alimenta, de la barrica que lo reposa, del saber hacer. Siempre que hemos visitado Valtravieso de la mano de Ricardo Velasco, su enólogo y ya amigo, nos ha mostrado desde el viñedo hasta la barrica cómo nace y se mima cada botella, una gran experiencia que hace que comprendamos lo que se esconde dentro de cada copa y eso es lo que intentamos transmitir cuando servimos una copa o botella de Valtravieso”.

¿Cómo ves la evolución de la D.O. Ribera del Duero?

“Estamos dejando atrás la Ribera del Duero en la que la protagonista era la madera, dando paso a elaboraciones con una madera bien integrada y más sutil, con una tendencia a cierta frescura y finura en los vinos tintos. También se comienza a marcar la importancia de las parcelas, los territorios, la altitud, la orientación, impulsado por el cambio climático en muchas ocasiones. Y poco a poco se va abriendo camino la variedad Albillo Mayor, con barrica o sin ella ofreciendo excelentes vinos”. 

¿Qué vinos gustan más a los comensales?

“En mi caso y considerando que trabajamos con una cocina diferente, la mayoría de los comensales quieren que los sorprendas: quieren esa parcela especial, esa variedad recuperada o esa desconocida en la zona, sin dejar de lado por supuesto los vinos de corte más clásico, que siempre tienen cabida. Y todo, desde la calidad”. 

¿Cuáles crees que son las tendencias actuales en el mundo del vino?

“En primer lugar la especialización: hay que apostar por calidad y no tanto por volumen. Hay pequeñas parcelas con interesantes singularidades, hay que hacer hincapié en los territorios, en las variedades autóctonas recuperadas, la selección de frutos y la elaboración cuidada. Todo eso se percibe desde hace unos años en el mundo del vino. Y no podemos olvidar que el cambio climático nos obliga a replantear las variedades, los tiempos, las altitudes, el cuidado del campo y las vendimias, que son cada vez más tempranas”.

¿Hacia dónde crees que se dirige el mundo del vino a nivel gastronómico?

“El vino forma parte de la experiencia gastronómica y debe de estar integrado con fluidez, los sumilleres debemos presentarlo de modo cercano, ya que en ocasiones se tiende a una rigidez innecesaria. El camino es acercar el mundo del vino al comensal para su disfrute y siempre en concordancia con la cocina. Ha de ser un trabajo en equipo, para que el plato y el vino formen un equilibrio en nariz y en boca”.

¿Qué opinas del actual panorama gastronómico de Valladolid?

“Valladolid tiene una gran oferta gastronómica, con jóvenes cocineros emergentes que proyectan nuestra ciudad y que en ocasiones están regresando a esa cocina de horas de cocción lenta, con mimo y cuidado. Cada vez es más habitual ver turistas gastronómicos en nuestra ciudad, que dicho sea de paso es una ciudad histórica fantástica para visitar”.